El sábado de la semana pasada, asistí a la boda de un familiar. Excepto a los novios, al resto nos da un poco de yu-yu eso de las bodas. A pesar de todo, iba a ver a familia que en décadas no había visto, me hacía ilusión y decidí ir.
La boda, como todas. Estos eventos mueven tanto dinero, que ya no hay sorpresas. Son clónicos. Todos iguales. Perfectos. No falta ningún detalle. Iglesia con flores y alfombra. Música a la entrada, en medio y salida. Entrada triunfal del padrino y la novia. Cotilleos de los invitados sobre la belleza y traje de la novia. Aperitivo exquisito. Cena impecable: dos platos, postre y tarta. ¡Ah! Se me olvidaba entre el primero y el segundo, sorbete para no mezclar sabores...¡nos hemos vuelto todos muy finos!. Así podría continuar, hasta el aburrimiento...
En esta boda, sin embargo, ocurrió algo inusual. Os lo cuento. Nada más llegar al lugar del festón, sorprendí a la madre de la novia, quitándose y poniéndose diversos zapatos. Pensé: mira que previsora, se ha traído repuestos. Tuve ocasión de saludarla y preguntarle si estaba, o había estado, nerviosa. Me contestó..Sí, pero... por mis zapatos. Me los compré –me comentaba– con antelación. Unos días antes de la boda, decidí caminar un poco por casa... Me pongo el derecho, bien. ¿Y el izquierdo? Nada, imposible, no me cabía. Me habían vendido dos derechos. Indignada, fui a la tienda, enseño los dos derechos, reclamo, me los cambian, compruebo que me daban dos números 39, uno derecho y otro izquierdo, y calmada me fui a casa. Con tanto lío, los zapatos los guardo hasta hoy. Muérete, me dice, efectivamente me dieron un derecho y un izquierdo, los dos del 39 ¿Y?-le pregunto. El derecho me está bien , el izquierdo no, marca un 39.. pero te aseguro que es un el 40 ó 41, lo pierdo. ¿Qué has hecho? Pensé en morirme, no tenía tiempo, algodón.....al llegar una amiga de mi hija a la boda le he preguntado, ¿qué número calzas? El 39 -me ha dicho-... Pues, ¡¡cámbiamelos!!...Aunque son muy altos, he arramblado con los zapatos de la amiga de mi hija en medio de la boda.
Me reí a carcajadas. Me parece buena idea lo de preguntar qué número calzas y cambiar de zapatos...No hace falta 4.000 pares de zapatos como Anna della Russo....esto es más barato y divertido ...basta con preguntar, ¿qué número calzas? Y ¡¡todo solucionado!!
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