11 de abril de 2011

Sí que está ciego...

Mi hermana no es aficionada a salir de compras. Le aburren, marean y cansan. A tal menester nunca salimos juntas, pero como todas las reglas de esta vida, ésta también tiene su excepción.

No recuerdo bien el motivo de la excepción ni lo que íbamos a comprar, pero sí recuerdo que lo hicimos por la anécdota que os voy a contar.

Me recogió en el portal de mi casa y cogidas del brazo empezamos a caminar, mirar escaparates y entrar y salir en unas cuantas tiendas.

A pesar de que vivimos en el centro de la ciudad, nos conocemos casi todos, es una especie de barrio o pueblo diminuto. Cada dos o tres pasos que dábamos saludábamos a alguien con o sin parada. Conocemos o nos conocen los vecinos, los dueños o dependientes de las tiendas, los que piden, los porteros… Hablamos con todos…, son como familia… La sensación es muy agradable. En esas andábamos, cuando casi de sopetón nos topamos con un hombre ciego al que habitualmente le compramos cupones y que, en alguna que otra ocasión, nos había servido de tema de conversación. No nos poníamos de acuerdo sobre si estaba totalmente ciego o veía un poco. Nuestro amigo ciego reconoció la voz de mi hermana y al pasar le dijo: “¡¡¡ Adiós Guapa !!!” Tranquilamente, sin aparente alteración y con voz baja, me paró y me dijo: “Ya no me queda la menor duda, verdaderamente está ciego.” Sin contención, solté una gran risotada. Mi hermana al verme reír, empezó también a reírse. No podíamos parar… Cuando pudimos, nos miramos y a la vez nos dijimos: "Esto se merece un vino".

Con lágrimas en los ojos de tanta risa incontenida, dejamos las compras y nos fuimos a brindar por nuestro querido amigo.


Leer más de Super-Ratona

0 comments:

Publicar un comentario