27 de junio de 2011

Oro


Ayer estuve en una fiesta de cumpleaños… Mi cuñado cumplía 60. Estaba y se le veía feliz. No es para menos: su mujer, sus hijos, su familia y un grupo de amigos de los de toda la vida reunidos el día de su cumpleaños. ¿Se puede pedir más? Sinceramente, creo que no. Llegar a los 60 rodeado de buena gente, ambiente relajado, alegre y familiar no es fácil. Pocos lo consiguen.

Como todos sabemos, en la vida nadie te regala nada. Todo es a base de esfuerzo, generosidad, y ¿por qué no? Un poco de suerte. Mi cuñado, además de ser una gran persona, ha trabajado para conseguir lo que hoy día tiene.

La fiesta fue estupenda. Se respiraba alegría, buen humor y felicidad por todas partes. La generosidad de los anfitriones con las viandas y caldos ofrecidos contribuyó sin duda al ambiente que se respiraba.

Entre las variadas y exquisitas viandas que se sirvieron, una de ellas llamó mi atención: “Bombones de Oro sobre fuente de plata”. Poesía visual. Irresistible el no, gracias. En este caso fue un sí, gracias. Cogí un bombón de oro, dispuesta a endulzar mi paladar. ¡¡¡ Sorpresa!!!… El bombón de oro estaba relleno de foi… Nos sorprenden. Sé que muchos productos o tratamientos de belleza de lujo, se hacen con partículas de diamantes, oro, plata, perlas o miel de abeja negra…, pero comer oro todavía no lo había experimentado…

Cuñado, gracias y que cumplas muchos más.

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