24 de febrero de 2011

Cuerpo de Delito

¡Menudo subidón! Hollywood está desesperado por encontrar mujeres desiguales. Al fin ha llegado el momento que tanto y tanto tiempo he estado esperando.

A mis sesenta y tantos, mi cara sin aceites, es decir, con pelos, sin brillo, es decir, opaca, con arrugas, socavones, manchas, pecas y otras lindezas que no enumero para no cansaros, tiene la posibilidad por “insólita” y “expresiva” de alcanzar el sueño de mi niñez: ser famosa, ser una estrella de Hollywood.

¡Alabado sea el bótox! ¡Qué agradecida le estoy! El bótox ha conseguido PRODUCIR a todas las bellezas de Hollywood: inexpresivas, sin sonrisas… iguales.

Si a mi cara desigual, añado “mis lolas” y "mi cola”, alcanzar el estrellato está chupado. Mis lolas, por inexistentes, son insólitas, y mi cola, por prominente, espectacular. Hoy por hoy, estoy contenta con ambas. Mis lolas son fáciles de limpiar y mantener. Con una ligera pasadita de esponja, brillan que no veas y con un par de bíceps y tríceps al día, su mantenimiento, perfecto.

Es cierto que a lo largo de mi vida, algún que otro pesadito, que bebía los vientos por mí, insistía sin éxito alguno, que añadiese silicona a mis lolas. Ni hablar, le contestaba, me gustan como son y no quiero empanarlas con esa marranada. Claro está, desapareció de mi vida ipso facto.

Con mi cola, si os soy sincera, no siempre me he llevado bien. Tenía una buena, mejor dicho, buenísima cola. Hoy hubiera arrasado, pero en mi época, me refiero a.c. (antes de cristo), era un horror. Aún recuerdo a mi madre devanándose los sesos para disimularla. Eso ya son cosas del pasado, actualmente estoy reconciliada con mi cola, es más, la quiero. 

¿Estáis de acuerdo conmigo que con esta cara desigual que os he descrito, con mis lolas y mi cola, llegaré al estrellato? Estoy segura que sí.

Desiguales, ¡ánimo! El mundo es nuestro.

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