Los viajes, como los amigos, los hay de toda clase y condición. Por ello, hay viajes para un ratito, otros para salir de marcha, algunos que no te importan repetir e, incluso los hay (viajes o amigos) que siempre te sorprenden por mucho que los conozcas.
En mi caso, sería capaz de irme de copas 200 noches al año con mi amigo Nacho. No pararía de reírme, gin-tonic en mano, hasta que nos aparecieran los 200 soles matutinos. Nacho es, mi CÁDIZ particular. ¡¡¡¡¡¡¡¡¡Menudo viaje en Carnavales!!!!!!!! ¡Qué chirigotas, qué risa, qué borracheras y, hasta donde recuerdo....qué cachondeo!
El Carnaval en Cádiz, es algo muy serio. Allí todo el mundo es gracioso, canta en una chirigota y no tiene prisa para nada. Ver una plaza completamente abarrotada de osos Yogui, piratas del Caribe, y cruzados en busca del Santo Grial, llama la atención de cualquiera. Aunque lo realmente impactante fue ver a Pipi Lastrum echándole unos polvos mágicos al mismísimo Harry Potter en plena calle.
Lo cierto es que aquel viaje a la tacita de plata del pasado año, hubiera resultado perfecto, sino llega a ser por los 2.000.000 de litros por metro cuadrado con los que durante las fiestas, nos obsequio D. Carnal. ¡¡Qué manera de llover!! Lo llego a saber, y en lugar del típico Travolta, en busca de su particular Olivia Newton John, me hubiera disfrazado del bíblico Noé y lo hubiera bordado.
Quillo, diluvio incluido.
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