¿Cómo lo hará la Preysler para conservar esas manos de porcelana y las uñas tan perfectas?
Será que yo no nací para ser princesa. Desde hace ya unos años, he decidido auto-premiarme con una sesión de manicura y pedicura todos los meses. La naturaleza no me dio las habilidades requeridas para hacerlo yo misma, así que recurro a los profesionales. Voy al salón, me apotrono en la butaca, enciendo mi Ipod y… ¡a perderse en un mundo de ensueño!
Lástima que los resultados sean efímeros. A menudo, cuando apenas he cruzado el umbral del salón de belleza, ¡¡¡zas!!!! Las estropicio. O las rozo en el bolso al buscar el monedero para pagar, o al contestar el móvil o yo misma, solita, sin hacer especialmente nada…
Será que yo no nací para ser princesa. Desde hace ya unos años, he decidido auto-premiarme con una sesión de manicura y pedicura todos los meses. La naturaleza no me dio las habilidades requeridas para hacerlo yo misma, así que recurro a los profesionales. Voy al salón, me apotrono en la butaca, enciendo mi Ipod y… ¡a perderse en un mundo de ensueño!
Lástima que los resultados sean efímeros. A menudo, cuando apenas he cruzado el umbral del salón de belleza, ¡¡¡zas!!!! Las estropicio. O las rozo en el bolso al buscar el monedero para pagar, o al contestar el móvil o yo misma, solita, sin hacer especialmente nada…
Y es que está claro, unas nacen con estrella y otras nacemos Estrelladas.
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