Soy para la música lo mismo que para el vino. No entiendo mucho, pero sé cuando me gusta y cuando no. Quizá no sea "chapeau" para los entendidos en la materia, pero si a mí me gusta, me basta. ¿Qué tipo de música te gusta más? – me preguntaron en una entrevista el pasado jueves. Cualquiera que me haga vibrar, que me transmita alguna emoción, que me llegue al alma, dije.
Me pierdo entre los distintos estilos, que cada vez son más variados: a los archiconocidos y de-toda-la-vida (rock, pop, jazz y música clásica) se le unen cada vez más y más melodías como el soul, reggae, twist, rap, reggaeton, heavy metal, punk, disco, flamenco, electrónica, blues, country, celta, gospel y la lista sigue y sigue hasta el infinito. Yo, renuncio. Perdida en la inmensidad de nombres y estilos. Incapaz de retenerlos y diferenciarlos todos. Me autodeclaro analfabeta musical.
Hay canciones que se instalan en nuestra vida y pasan a formar parte de ella. Y estas son las que me gustan, las realmente buenas. Cada canción tiene su momento. Hay canciones que nos recuerdan a personas, a amigos o amantes, a seres queridos. Hay canciones que asociamos a países, a ciudades, a lugares concretos. Hay canciones que nos hacen reír y otras llorar.
Yo no puedo evitar escuchar a Julio Iglesias y acordarme de mi padre y de esos numerosísimos viajes a Alicante con toda mi familia. Tanto escuchamos a Julio en aquella época que recuerdo incluso jugar a interpretar aquella que dice “Tropecé de nuevo con la misma piedra…”. Mi hermana era la piedra y yo la que tropezaba. Y luego a la inversa. Qué par de idiotas, pero qué bien lo pasábamos.
Sabina me recuerda a mi amigo Adolfo el Mago, todo un personaje. Tan joven y tan viejo. Como él. Hurt, de Johnny Cash, a Gaurav. In my heart a mi querido Andouille. Comandante Che Guevara, un clásico de las noches haitianas, a Oscar y Piecitos. Quisiera ser un pez de Juan Guerra a Ana 2P ("dospés"): Poderosa & Portuguesa. I gotta feeling a Alpha, Kol a Silvia, mi profesora de danza del vientre… y así podría pasarme la tarde, recordándolas todas y a todos.
Las canciones son recuerdos. Recuerdos del pasado, de la infancia, de amigos, de muchas noches de juerga, recuerdos de personas que nos cruzamos en el camino que es la vida y que, aunque solo estén un instante a nuestro lado , quedan para siempre en nuestra memoria y a veces, en nuestros corazones. Hablando de corazones, hoy sin ir más lejos escuchaba en el ipod una de Tina Turner que dice "quién necesita un corazón si puede romperse…" Así es. Demasiado frágil.
Canciones, recuerdos, canciones… Uyyyyyy, creo que me está entrando la vena melancólica. Voy a pasar a alguna tarea más mundana a ver si se me pasa la nostalgia. Suerte la mía que la pila está hasta arriba de platos esperando a que alguien los lave.
Me pierdo entre los distintos estilos, que cada vez son más variados: a los archiconocidos y de-toda-la-vida (rock, pop, jazz y música clásica) se le unen cada vez más y más melodías como el soul, reggae, twist, rap, reggaeton, heavy metal, punk, disco, flamenco, electrónica, blues, country, celta, gospel y la lista sigue y sigue hasta el infinito. Yo, renuncio. Perdida en la inmensidad de nombres y estilos. Incapaz de retenerlos y diferenciarlos todos. Me autodeclaro analfabeta musical.
Hay canciones que se instalan en nuestra vida y pasan a formar parte de ella. Y estas son las que me gustan, las realmente buenas. Cada canción tiene su momento. Hay canciones que nos recuerdan a personas, a amigos o amantes, a seres queridos. Hay canciones que asociamos a países, a ciudades, a lugares concretos. Hay canciones que nos hacen reír y otras llorar.
Yo no puedo evitar escuchar a Julio Iglesias y acordarme de mi padre y de esos numerosísimos viajes a Alicante con toda mi familia. Tanto escuchamos a Julio en aquella época que recuerdo incluso jugar a interpretar aquella que dice “Tropecé de nuevo con la misma piedra…”. Mi hermana era la piedra y yo la que tropezaba. Y luego a la inversa. Qué par de idiotas, pero qué bien lo pasábamos.
Sabina me recuerda a mi amigo Adolfo el Mago, todo un personaje. Tan joven y tan viejo. Como él. Hurt, de Johnny Cash, a Gaurav. In my heart a mi querido Andouille. Comandante Che Guevara, un clásico de las noches haitianas, a Oscar y Piecitos. Quisiera ser un pez de Juan Guerra a Ana 2P ("dospés"): Poderosa & Portuguesa. I gotta feeling a Alpha, Kol a Silvia, mi profesora de danza del vientre… y así podría pasarme la tarde, recordándolas todas y a todos.
Las canciones son recuerdos. Recuerdos del pasado, de la infancia, de amigos, de muchas noches de juerga, recuerdos de personas que nos cruzamos en el camino que es la vida y que, aunque solo estén un instante a nuestro lado , quedan para siempre en nuestra memoria y a veces, en nuestros corazones. Hablando de corazones, hoy sin ir más lejos escuchaba en el ipod una de Tina Turner que dice "quién necesita un corazón si puede romperse…" Así es. Demasiado frágil.
Canciones, recuerdos, canciones… Uyyyyyy, creo que me está entrando la vena melancólica. Voy a pasar a alguna tarea más mundana a ver si se me pasa la nostalgia. Suerte la mía que la pila está hasta arriba de platos esperando a que alguien los lave.
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