| Foto turismoactual.net |
Porque, la primera vez que visitas la ciudad, la verdad es que te cautiva. Allí todo es Chic. Las cosas más banales y ordinarias, adquieren una parafernalia en París, fuera de lo común. Comer un curasán requiere un ejercicio de elegancia y glamour que impresiona. Contemplar a una francesa tomarse un vino, enamora.
Llamadme exagerado pero estoy convencido de que situaciones totalmente infernales en España, como podría ser una reunión de vecinos allí, en París serán una experiencia zen, inundada de buen karma.
Si lo pienso fríamente, hasta el comer allí, es elegante.
Se hace complicado comer mal en la capital de nuestros vecinos franceses. Si cocinaran regulín, no se esforzarían tanto en pronunciar correctamente croissant, champagne, souflé o vichisoise.
Como veis, París bien vale una escapada, para pedirle a la mujer de tu vida que se case contigo.
Pero un consejo: ¡¡haced como mi amigo Juan que, por si acaso le sorprendían con un "NO QUIERO", llevaba en su maleta una copia de la escritura de la hipoteca a 40 años que compartía con su novia.
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