¿Dónde habré puesto el interruptor de “traslado a otra galaxia”? Maldita resaca. ¡¡Sólo dos copas y ya estoy para el arrastre!!. Como no me levante de la cama ya, se va ha hacer pipi encima, y entonces será mucho peor porque me tocará cambiarle la ropa, fregar el suelo y poner la lavadora, que luego además tendré que tender.
Tengo que sacar fuerzas para volver de ultratumba a la cruda realidad. Tengo tres hijos menores de tres años y ayer me dejé llevar por la emoción de poder salir un poco después de cenar. Si alguien inventara los dos interruptores más deseados por los padres (el de “dejar de llorar” y “quiero desaparecer”), le propondría para el Nobel. Al menos sirvió de algo salir y ver otras caras. Incluso me animaron a “reinventar” los juguetes de mis hijos: da gusto dar otro uso a la piscinita de goma con un poco de aceites esenciales y un buen masaje en pareja.
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