30 de marzo de 2011

Una de clones

La cosmética es un mundo apasionante; la historia de la creación de las grandes casas, las disputas entre algunas de ellas darían para cientos de artículos. La rivalidad entre Elizabeth Arden y Helena Rubinstein, que vivieron vidas paralelas, es legendaria.

¿Sabíais que los creadores de Max Factor y Bourjois procedían del mundo del teatro?

El polaco Max Faktorowicz fue maquillador y peluquero del Ballet Imperial Ruso. En 1904 emigró a EEUU, se simplificó el nombre y encontró un filón con el incipiente negocio del cine (el eslogan “el maquillaje de los maquilladores”, no es algo casual…); entre otras cosas, fue el primero en usar pestañas postizas (la expresividad de los ojos era muy importante en las primeras películas de cine mudo).

El actor de teatro francés Joseph-Albert Ponsin creó su propia casa de maquillajes y perfumes para actores; en 1868 deja como responsable a Alexandre-Napoleon Bourjois quien desarrolló la empresa a la que dió también nombre. La finura y variedad de sus maquillajes se extendió más allá del mundo teatral, pasando a ser la marca de referencia en el París de la época. La misma Coco Chanel era asidua a su colorete y pidió a Bourjois que creara una línea de colorido que quería lanzar con su nombre.

Y, ¡aquí quería llegar! A la similitud de muchos productos que encontramos hoy en día. Es lo que comúnmente se llaman clones. Hay productos casi iguales en diferentes marcas y con precios también muy diversos. Por ejemplo, los coloretes de Chanel y Bourjois son similares y tienen un olor característico (a causa de una rosa que se cultiva en Francia) y esto es porque desde el siglo pasado Bourjois fabrica la cosmética de Chanel (erróneamente hay quien le considera “hermana pequeña” de Chanel, nada más alejado de la realidad). Las lacas de uñas son también clones (Bourjois So Laque Cerise Noir es igualita a la ya mítica Rouge Noir de Chanel). Son marcas que se dirigen a diferentes segmentos de consumidoras, pero tienen mismo producto a mitad de precio, genial ¿no?

El devenir de la economía también ha hecho que las casas sean absorbidas por grandes grupos multinacionales. El grupo L’Oréal engloba marcas como Lancôme, L’Oréal, Biotherm, Helena Rubinstein, Maybelline, Armani, Garnier… Por eso hay cremas estupendas a buen precio, aprovechan innovaciones de unas y sacan las versiones “de supermercado”. Ejemplo: Hydrafresh L’Oréal es el clon de Aquasource de Biotherm.

Y, un clásico, son las cremas de farmacia que han “clonado” fórmulas, Biopel es una crema infantil para el cuidado de la piel y su composición es casi igual que la fabulosa Eight Hours de Elisabeth Arden, ¿la diferencia? Biopel: 6€, Eight Hours alrededor de 30€. Y las dos son maravillosas como bálsamo labial, para zonas muy secas (codos, talones…) o incluso como súper hidratante de cara y cuerpo si te has pasado tomando el sol.

Hay muchos más ejemplos de cosmética clonada ¿Cuáles conoces tú?

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