Javier Marías lanza el próximo 6 de abril su nuevo libro “Los enamoramientos”. El título me seduce. ¿Qué nos dirá este magnífico autor al respecto? Me muero por leerlo.
El enamoramiento, el flechazo, la pasión…, sentimientos tan intensos cuando se sienten… La excitación se apodera de ti y te conviertes en un payaso con la sonrisa de oreja a oreja incapaz de ocultarla. Fascinante sensación. Y sin que apenas yo pueda creerlo, así me siento hoy. ¡¡¡¡¡Guauuuuuuuuuuuuuuuuu!!!!! Tan bueno… De repente es como si me hubiera “chutado” (digo yo que debe sentirse algo así). Me siento divina, maravillosa, irresistible. Me miro al espejo y pese a mis 4 kilos de más, ¡me encanto! Estoy fe-no-me-nal. Me encuentro poderosa. Pero dejad, dejad que os cuente el porqué de semejante guirigay emocional.
Lo cierto es que no estoy enamorada. Creo que pasará tiempo antes de que pueda pasar página, dejar detrás mi pasado y colgar el letrero de “Vacante”. Ni siquiera sé si quiero hacerlo. El destino quiso que mi vida fuese por otros derroteros y en una de las vueltas de la vida, me vi en otro país y en una nueva oficina. Hace ya 6 meses de ello. El aterrizaje fue fatídico y contrario a mis designios. Todo me parecía mal. Poco a poco, pasito a pasito, fue haciéndome hueco hasta encontrar mi sitio. Tanto me empeñé que hoy por hoy puedo decir que me creo la reina del lugar y paseo mi palmito por la oficina como si fuese la “cheerleader” de la organización. Saludo a todos, me paro, beso, doy la mano, gasto una broma, digo dos tonterías… Estando lejos de casa como me encuentro, la oficina se ha convertido en mi hogar y mis compañeros, mi familia.......................(Continuar leyendo)
Como en toda familia, hay miembros más allegados. Y eso es lo que me ha sucedido y el secreto de mi dicha. Beta, por no llamarlo por su nombre de pila no sea que me lea por una de esas coincidencias de la vida, me alegra la existencia. Suelo encontrarlo en la cafetería. Al principio apenas nos saludábamos. Hoy, si puedo, busco cualquier excusa para acercarme a su lado. Nunca nos llamamos ni quedamos para bajar a comer, pero hoy caí en la cuenta: hace tiempo que lo vengo estudiando y procuro coincidir con sus horarios. Las 12.45…, ahora debe de estar bajando… Lo busco. Lo tengo. Ahí está.
“Qué contenta te veo hoy” me dice. Y entonces, ¡tate!, he caído en la cuenta que el motivo era él. Ni se me pasa por la cabeza tirarle los trastos: está casado, con 2 hijos y me saca la friolera de 16 años, jaja. Me río yo sola de pensarlo. No me planteo nada con él, pero ¡oye, cómo me alegra la jornada! Me hace sentir como una niña y me dedico a gastarle bromas y tomarle el pelo. Me río como una mocosa y el tiempo que paso a su lado no dejo de sonreír. Tonteo, me hago la pícara.
“¿Por qué me miras con esos ojos?”
"No tengo otros… "
Frases absurdas, diálogos de besugos. Es maravilloso, rejuvenecedor. Mejor que la más milagrosa de todas las cremas. Hoy me ha tocado la rodilla como por despiste y ¡uyyyyyyyyyyyy, subidón! Jajaja. ¡Es la monda! Hacía mucho tiempo que no me pasaba. Yo ya no quiero enamorarme. Esto es mucho mejor. Relaciones imposibles que sabes que no van a ningún lado y que no vas a empezar de ninguna forma.
Riesgo Cero
Felicidad Total
Creo que he dado con el secreto.
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