Hoy me he premiado yendo al teatro. Actuaba Michel Camilo, pianista y compositor dominicano de melodías sazonadas con ritmos caribeños y armonías de jazz.
Todo empezó esta tarde en la oficina. Yvonne pasó dos veces por mi despacho, pero ambas me encontró al teléfono. “Vengo luego” me dijo gesticulando. Y luego, efectivamente, volvió. "¿Quieres ir a un concierto de jazz?" "¿Concierto de jazz? ¡Vale!" – dije sin saber quien actuaba.
Tengo el gran defecto de apuntarme a un bombardeo. Casi, casi, casi siempre (siempre está la excepción que confirma la regla) digo SI cuando me invitan a algo. Creo que se trata de una enfermedad de familia, ya que a mi madre y hermana les aflige el mismo mal.
8.30pm en el Teatro Nacional Eduardo Brito. Allí estaré.
Comienza la música y con cada canción me transporto a algún sitio diferente. Es lo que tiene el jazz… La música penetra en tus venas y la mente divaga al son de ella, dejándose guiar. El estreno se llamaba “Mano a mano”. En algunas piezas las piernas se convulsionan como poseídas, ajenas a mi control y siento como si fuese saltar de mi butaca para seguir el ritmo. En otras, las más lentas, lágrimas anegan mis ojos. Recuerdos (buenos, aunque intensos) que me agitan. También hay las que, a golpe de conga, me hacen enloquecer. ¡Dios santo cómo aporrea Giovanni Hidalgo la percusión! ¡Qué velocidad, qué control, qué ritmo…!
Como todo en la vida, una tiene sus preferidas. Mi predilecta es “You and me”. Me llega al alma. Touchée. Y es que si encuentras en la vida un TÚ que te acompañe..., ¿no es maravilloso?
El jueves me he enterado que hay otro concierto: Josean Jacobo & Tumbao en Casa de Teatro. ¡Magnífico! Gracias Yvonne. Veo que me estoy poniendo malíiiiiiiisima y mi mal se agudiza, jajaja.
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