Trabajar, correr, comer, leer… ¡Qué aburrimiento, qué hastío, qué monotonía! Todo es siempre lo mismo. Tranquila en el plano emocional, pero más aburrida que una ostra en el cotidiano. Y es que es todo lo mismo. Las mismas caras, las mismas conversaciones, los mismos sitios… Las cosas se repitan una y otra vez. ¿Seré yo la responsable? ¡Sin duda!
Me despierto a las 6AM. Desayuno (siempre y cuando hay gas en casa –desde el miércoles no hay butano y nadie se digna a comprarlo) y a las 6.40AM pasa Robert a recogerme en su furgón. Rodamos cuesta abajo dándonos mamporrazos contra los cristales y a las 7AM me apeo en Delta Camp, cerca de la embajada americana. Espero pacientemente bajo el sol abrasador (que pese a ser las 7AM, abrasa…, ¡lo juro!) que llegue otro coche, el de alguna cara conocida. Los vehículos son de lo más variopinto: 4x4, furgones, autobuses, camionetas, camiones… Por haber hay hasta tanques blindados, si bien por ahora nunca me subí en uno de ellos. Ni ganas, la verdad.
7.30AM. Tras identificarme en la puerta de acceso, desciendo en Log Base. 200 metros y alcanzaré mi oficina. Me oculto en vano tras un dupatta de los rayos que, sin piedad alguna, acechan. Da lo mismo: traspiro tanto que mi tez se llena de brillos y agüilla, composición casera de sudor y crema hidratante diurna.
La franja entre las 8AM y las 6PM pasa en un periquete. Llamadas, mensajes, uno que entra en la oficina echando pestes, el otro que se aburre y viene a contarme su vida, un tercero que se debate entre el sí y no y pretende que yo le resuelva sus dudas existenciales…, impertinentes sabelotodo que, con aires de grandeza, avasallan con peticiones absurdas… ¡Una locura! La sonrisa con la que llegue esta mañana se ha disuelto y no hay rastro de ella.
A las 6PM, sí o sí, salgo a correr por la base. Es el mejor momento del día, el atardecer, la puesta de sol. El cielo está oscureciendo y me deleito ante el espectáculo de ocres, naranjas, rosados y rojizos que se divisa en el horizonte. Con la música vibrando a todo volumen en mis tímpanos troto de un lado a otro, durante aproximadamente 40 minutos.
8PM. Subo al dispatch para volver a casa. Golpes, baches, música kompa y conversaciones en creole resuenan en mis orejas.
9PM. Recién duchada, ceno, leo un rato y…, al poco rato suena el despertador y otro día empieza. NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO... Voy a tener que echarle algo de picante a mi vida, porque empieza a ser muy aburrida.
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1 comments:
Si quieres, yo te espero para correr!!!
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